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« : Febrero 08, 2008, 07:29:57 » |
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Las investigaciones recientes sugieren que cuatro de cada diez mujeres pueden verse afectadas por una disfunción sexual. Por desgracia, aún son muchas las mujeres que nunca han experimentado un orgasmo, pero no por incapacidad física o psicológica. Y es que la sexualidad de la mujer ha sido durante mucho tiempo la gran olvidada y el placer en ellas quedaba hasta hace bien poco a un segundo plano, tanto para los hombres como para los estudiosos (la mayoría hombres). Ahora, mientras que la disfunción eréctil tiene una mayor atención pública desde la llegada de la Viagra, en el caso de las mujeres, esta problemática continúa no recibiendo la atención necesaria. Aunque la entrada de las mujeres en la ciencia ha cambiado sin duda el panorama y hoy sabemos más sobre la sexualidad en la mujer, aún queda mucho por hacer. Y por saber.
La sexualidad femenina, la gran olvidada
Mientras que los tratamientos para la disfunción sexual masculina se multiplican, existe una carencia de opciones terapéuticas para las mujeres, quiénes además tardan casi seis años en consultar estos problemas con un médico. No obstante, en los últimos años se está multiplicando la cifra de mujeres que se interesa por sus problemas sexuales, pero aún están muy lejos de los hombres. En concreto, de las 1.992 llamadas que recibió la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), el 83 por ciento fueron masculinas y el 17 por ciento, femeninas.
A muchas mujeres les resulta difícil hablar de sus dificultades sexuales con su pareja y muchas de ellas renuncian a buscar un tratamiento por vergüenza, o miedo de que el médico no les comprenda. El sexo se convierte en un problema cuando un miembro de la pareja no esta a gusto con ello. Las parejas a menudo tienen "altos y bajos" y la frecuencia de sus relaciones sexuales puede variar mucho. Para algunas parejas no es importante el no tener relaciones sexuales con penetración de forma regular, mientras que para otras parejas este hecho puede suponer un problema para uno u ambos.
Anafrodisia, cuando no hay deseo
La diferencia en el deseo sexual de cada uno de los miembros es un problema muy frecuente e importante que puede afectar a la pareja y que puede causar mucha infelicidad y frustración si no se habla abiertamente. Los motivos son muy numerosos: cansancio, depresión, enfermedad, estrés, ansiedad, problemas en la relación de pareja, el abuso de drogas o alcohol, cambios en los métodos anticonceptivos, ciertos días en el ciclo mensual de la mujer, medicamentos, el parto y la llegada de la menopausia también pueden estar asociados a la falta de deseo en la mujer. Según la AESS, se estima que el deseo sexual inhibido afecta a unas 80 por ciento de las mujeres que piden ayuda.
La terapia sexual puede ser un tratamiento eficaz para ayudar a reavivar la chispa sexual y animar a la pareja a hablar de sus problemas además de aprender nuevas técnicas amatorias. La pérdida del apetito sexual se puede confundir a veces con un deseo sexual bajo. Una evaluación médica y ciertas pruebas pueden determinar si una mujer padece bajo deseo sexual o pérdida de apetito sexual.
y ahy mas pero depues las pondre
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